Historia

Hace más de 3 años, a mis 31 años gracias a un autoexamen mamario me encontraba un bulto. Tres días después me diagnosticaban cáncer de mama.
En ese momento trabajaba como diseñadora en una de las marcas más importantes del país. Y no tenía idea de cómo podía terminar esta historia.
Pase por 3 operaciones, y todas las instancias de asimetría posibles. Me sacaron la mama, me pusieron un expansor que luego cambiaron por una prótesis definitiva. Pase de tener 90-90 a 90-0, 90-20, 90-50… hasta llegar al 90-95 y luego en la reconstrucción pasar a la simetría definitiva de 95-95. 
En mi primera visita a la oncóloga ella me alerto sobre la falta de corpiños para mastectomía (solo 2 o 3 marcas de ortopedia) y me hizo reflexionar sobre la casualidad de ser diseñadora y pasar por esta enfermedad, pero en ese momento no podía pensar en emprender nada, más que mi propia recuperación.
Un año más tarde, dejaba mi trabajo buscando alejarme del stress de las empresas, los talleres, los proveedores y el mundo textil. Con poco éxito, meses después, entendí que mi vida tenía que ver con el diseño y la lencería, era lo que había estudiado y de lo que sabía mucho gracias a la experiencia. Además, tenía la necesidad de solidarizarme con todas aquellas mujeres que pasaban lo mismo que yo y no tenían una fábrica a disposición para adaptarse los corpiños a su gusto. 
Asi es como nace Hijas de María. Una marca de lencería pensada para mujeres jóvenes, frescas y alegres sin dejar afuera a las que han pasado por el cáncer de mama.

Ana Borbolla